Puntos claves de la charla: cómo promover la alimentación sostenible y saludable en el barrio

Resumen de la charla que hicimos el 10 de junio pasado, invitando a varios proyectos implicados con la alimentación sostenible en Sant Martí - Poblenou.

Tuvimos el placer de reunir el 10 de junio a varios proyectos del Poblenou vinculados con la alimentación. Aparte de verse la cara (enmascarillada aún), queríamos compartir en qué momento estábamos y reflexionar juntas sobre cómo avanzar, partiendo de tres temáticas principales: la agricultura urbana, la restauración y la acción social. 

Como sabéis, desde la cuina que canta valoramos especialmente la escala del barrio para crear un vínculo más estrecho con lo que nos rodea y fomentar sinergias entre colectivos. Fue un primer paso. Quien quiera sumarse al barco para coorganizar otros encuentros, es bienvenido/a.


Esta charla fue organizada desde el casal Ca l’Isidret y La cuina que canta.

Agricultura urbana

Entramos en la materia dialogando sobre la agricultura urbana, un eje central para remodelar el sistema alimentario en nuestras ciudades. Abarca temas de primera importancia como el abastecimiento de alimentos locales (a través del cultivo de hortalizas y hierbas principalmente), la soberanía alimentaria, la recuperación de la biodiversidad y la vegetalización de la ciudad, así como la sensibilización y nuestra conexión con la naturaleza.

Desde hace años vemos en el barrio del Poblenou un cierto reflejo de cómo evoluciona la agricultura urbana en Barcelona. Principalmente centrada en los huertos urbanos, vimos nacer varios proyectos, apoyados por el ayuntamiento o por iniciativa del propio vecindario que ocupó terrenos abandonados (privados y públicos). Pero, como comentaron Aurora o Sergio, muchos no pudieron resistir a la presión urbanística y la falta de suelo, principales frenos y ejes de tantas reivindicaciones vecinales. 

Muy destacado también fue la dificultad de contar con una buena participación ciudadana. A muchos de los colectivos presentes les faltan recursos económicos y humanos. Por razones múltiples: desconocimiento de los actores del barrio por parte del vecindario, dificultad para crear redes inclusivas que agrupen a un público variado, falta de herramientas para tomar decisiones y ser más eficientes por parte de los colectivos, etc.

“Si en lugar de pancartas del Mc Donald, pudieran haber pancartas de huertos urbanos, todo iría más rápido”

Diego, de AbonoKm0.

Lo cierto es que todavía falta mucho por hacer para no solo crear huertos urbanos o cubiertas verdes comunitarias perennes, sino para combinar la visión “recreativa” con un planteamiento de autoconsumo (aunque fuera reducido). ¿Los huertos verticales, en la línea del proyecto Co-mida, o una mayor conexión con las zonas peri urbanas serán las soluciones del futuro?

Proyectos presentes y otros:

El proyecto Co-mida: permite cultivar plantas comestibles y producir energía en la ciudad. Están ya activos en el Passatge Trullàs. 

Abono Km0: ofrecen el servicio de transformar in situ los restos orgánicos del hogar en abono.

L’aplec d’agricultura urbana: red de trabajo y punto de encuentro entre quienes practican y defienden la agricultura urbana.

Green city lab: promueven la transición verde de los barrios de Barcelona, siempre en el marco del desarrollo sostenible, teniendo en cuenta aspectos tanto medioambientales como sociales y económicos.

ConnectHort: es un espacio donde dar a conocer la permacultura, fomentando la convivencia y la cohesión social en el barrio del Poblenou.

Acción social

Con respecto a la acción social, Ariana y Sergio de la Xarxa d’aliments del Poblenou pusieron directamente las cartas en la mesa: “nos gustaría que los usuarios pudieran acceder a productos frescos y más sanos, pero económicamente no es viable para la xarxa y los usuarios.” Resaltaron un problema conocido que invita a cambiar el modelo habitual de ayuda alimentaria, como pueden ser las tarjetas de prepago que permitan que los usuarios elijan lo que quieran. En caso de las personas migrantes se añade además la necesidad de proporcionar alimentos que estén alineados con sus culturas (como en el caso de la comida Halal). 

Otra propuesta sugerida por Kate de Green city Lab fue de incentivar la participación de colectivos migrantes en los huertos urbanos, como en el caso de Urban brots. Una vía sin duda muy beneficiosa para favorecer un entorno de inclusión, de formación y de autoconsumo. 

Como conclusión, citemos a la Ana, de la cooperativa de consumo ecológico Mespilus: 

“Hay que recuperar la historia cooperativista del barrio.”

Ana, de Mespilus.

Proyectos presentes y otros:

La Xarxa d’aliments del Poblenou: Actualmente en “pausa” para reflexionar sobre un nuevo modelo. Anteriormente, recuperaba alimentos de comercios del barrio y los distribuían a la gente que lo necesitaba. 

El menjador solidari Gregal: Ofrecen comida a los vecinos del barrio en situación de necesidad alimentaria.

Apropem-nos: Plan de Desarrollo Comunitario para apoyar a la acogida y fomentar la participación de las personas que llegan al barrio procedentes de países de todo el mundo.

La restauración

Sobre esta temática, hablamos sobre todo del takeaway y de la importancia de incidir en los comedores escolares.

Aimee de Reusabol nos recordó como el takeaway ha venido a salvar un poco los restaurantes en tiempos de Covid, pero siguen estando en mano de grandes plataforma que cobran un 40 o 50% del precio al consumidor final, aprovechando de su posición dominante. Desde Reusabol, ya tienen en marcha un delivery con Las mercedes, un proyecto de mensajería ética, sostenible i inclusiva de Barcelona.

Saraï, del menjador Nomada, y Doris de la cooperativa la Fabrica, resaltaron la importancia de fomentar una alimentación más diversa en los comedores escolares, así como de llevar a cabo una pedagogía de alimentación sostenible desde la experimentación y el ocio libre. 

Proyectos presentes y otros:

Reusabol: Un proyecto de envases retornables para disfrutar del takeaway sin residuos.

El menjador nòmada: Preparan comida saludable a niña/os de la escuela Fluvià (y otras), además de actividades pedagógicas en torno a la alimentación.

La cooperativa Mespilus: una cooperativa de consumo responsable, de productos ecológicos, de proximidad y de temporada.

El supermercado cooperativo Pebre Roig: Alternativa cooperativista y sostenible a los supermercados habituales. Están ya en fase de desarrollo del proyecto y buscan más socio/as. 

¡Cerramos este resumen con las palabras claves con las que cada proyecto se veía representado!

SOLIDARIDAD – COLABORACIÓN – REVINDICACIÓ – REVALORIZACIÓN – COOPERATIVISMO – SENSIBILIZACIÓN

La charla está disponible también en el canal Youtube de Cal l’Isidret.

Gràcies a totes.

¡Ayúdanos a cantar más alto!

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