Crumble de calabacín

¡Una versión salada y sorprendente del clásico crumble inglés! No solo el calabacín hace buen “match” con la menta sino que las migas aportan este toque crujiente tan característico del crumble.

Para: 5-6 personas ǀ Tiempo de preparación: 25 min ǀ Tiempo de cocción: 40 min approx.

Ingredientes

1 kg de calabacín / 250 g de queso de cabra (tipo rulo) / 1/2 ramo de menta (¡sí sí, hay que poner bastante!) / 2 cucharas soperas de sémola fina / Sal y pimienta recién molida

Para las migas: 150 g de harina / 75 g de mantequilla (temperatura ambiente) / Sal / 2 cucharaditas de aceite de oliva

Preparación

Pasar los calabacines por agua fría. Retirar los extremos, rallarlos finamente y presionarlos entre las manos para extraer el agua. Espolvorear la sémola encima.
Picar fino las hojas de menta y el queso de cabra (a cubitos).
Salpimentar, mezclar todo y esparcir la preparación en un molde (grande).

Precalentar el horno a 180 Cº

Hacer las migas: mezclar la harina, la sal y la mantequilla con la punta de los dedos. Es necesario llegar al punto de tener una “sémola” bastante fina. Agregar el aceite de oliva (es posible que deba agregar un poco más para que la sémola parezca menos seca).
Distribuya estas migas sobre el calabacín y hornee por unos 35 a 45 minutos (el crumble debe tener un aspecto dorado).

Lo que nos canta esta receta

Pienso en el calabacín y claro, siendo una verdura que se suele encontrar todo el año, me viene enseguida un tema importante: comer de temporada. Ya escribí unas líneas a propósito aquí (si queréis saber más).
De hecho, el otro día que estaba escuchando al responsable “dels mercats verds” de Barcelona, me sorprendió positivamente que destaque de forma tan clara la importancia de comer de temporada. ¡Obviamente comparto su opinión! A mí me duele ver tantas veces todos esos productos que vienen de la otra parte de España, de Europa o del mundo, en temporadas que no corresponden a dónde vivo (Barcelona). Algunos dirán que es parte de nuestro mundo moderno, de la globalización, pero creo sinceramente que hay que volver atrás en este caso. El coste de haberse acostumbrado a pasar de las temporadas no es menor.
Considerar de comer de temporada nos permite evitar la contaminación de largos transportes, así como fortalecer la economía, los productores y productoras locales (por la duda, los productos de temporada deben ser siempre relacionados con una localidad – TU localidad claro). Además los productos de temporada suelen ser más económicos y, cultivados en condiciones óptimas, nos proporcionan todos sus nutrientes y sabores.

Para acompañar esta receta con música

Una canción que va subiendo subiendo… y luego te pones a bailar 😉

¡Ayúdanos a cantar más alto!

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